viernes, 16 de diciembre de 2011

155 Moda de lactancia

Llega el frío y mi mujer es bastante friolera, hasta el punto que cuesta imaginar que una persona a la que tocas y está tan helada, pueda estar viva. “¡Claro, si fueras un poco más fogosa...!” le digo yo alguna vez aludiendo a mi ardiente virilidad.

Tener que salir de la cama por las noches, y “despelotarse” para acercarle el pecho a la niña, es algo que le incomoda tanto, que ha optado por coger unas camisetas y unos jerséis polares viejos y hacerles unos agujeros por los que sacar los pechos. ¡Lo qué me faltaba!. ¡No veas qué moda!. ¡Eso si qué me pone!. Me parece algo muy sensual y erótico, rozando la moda “sado” en cuero, sobre todo, cuando se pone una camiseta negra, que produce un gran contraste con esos pechos tan blancos, con los prominentes y rosados pezones en el centro que parece que me estén mirando.

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domingo, 11 de diciembre de 2011

154 El trono

Mi mujer ha tenido que prepararse una silla plegable para cuando se levante por las noches a darle pecho. Parece el trono de un monarca, con cojines, cubierto con una manta, con reposa-brazos... Pero empieza a quejarse de lo engorroso que es tener que levantarse cada poco tiempo por las noches, del frío que empieza a hacer y del hecho que a veces le cuesta mucho dormirla una vez sacada de la cuna, teniendo que meterla algún día dentro de la cama.

¡No lo hagas, que la vas a malcriar!. ¡Huy!, ¡Cómo se acostumbre!..., nos sigue diciendo la gente. Poca gente admite que acabaron haciendo algo similar. Al fin y al cabo, el bebé es siempre el rey de la casa y lo que más necesita es calor humano, compañía, confianza, seguridad...

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lunes, 5 de diciembre de 2011

153 El canguro loco

Era una atracción de feria que nos gustaba mucho de pequeños a mi hermano y a mí. Nos sentábamos sobre un sillón y tras anclarnos con un cinturón con el que más de uno podría salir disparado, si no fuera porque íbamos acompañados de nuestros padres y estos nos agarraban con fuerza, la máquina iba dando saltos y vueltas hacia delante y hacia detrás.

Pues parece que ir a saltos es algo que le gusta a nuestra niña. A veces, cuando le cuesta dormir y se pone a “berrear” desesperadamente, cansada ya de pasear pasillo arriba, pasillo abajo, por el patio, incluso saliendo a la calle y cuando ya nada de esto surte efecto, con ponernos a dar saltos con ella en brazos parece que se relaja, se calma y por fin deja de llorar. Vaya ritmo. ¡No querías estar en forma!. Si aún parecerá que nos entiende.

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martes, 29 de noviembre de 2011

152 Marchosa


Antes de nacer, yo decía abiertamente que prefería tener una hija activa, porque pensaba que de algún modo, nos obligaría también a nosotros a estar activos, atentos y no acomodarnos. Así ha salido la niña. Realmente es muy activa. No para de mover brazos y piernas, incluso salta con un poco que la cojas y seguro que cuando empiece a andar, nos llevará a todos de cabeza, porque además parece muy observadora y le llama la atención todo lo que hacemos o tocamos.
"¿Tu pensabas que esto sería así?", me ha preguntado mi mujer un tanto fatigada. Realmente yo me imaginaba que iba a ser mucho peor, pero la verdad, que a pesar de ser activa, es muy buena niña. ”¿Qué querías, tener una planta?”, le he dicho yo. Lo cierto es que si siempre he dicho que prefería tener una niña activa, que da vidilla a la casa y nos obliga a mantenernos activos y lo sigo manteniendo, ahora bien, los años pasan para todos y mientras ella aumenta su vitalidad, nosotros la vamos perdiendo. Espero que no nos produzca un desgaste acelerado que acabe con nosotros antes de hora.
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sábado, 26 de noviembre de 2011

151 De la barriga a la cuna

A menudo oigo a alguno de mis amigos o familiares diciendo que pronto, pronto hay que pasar al bebé a la cuna, en su propia habitación, para que se vaya acostumbrando ya a dormir solo. Incluso uno dice que si llora, eso son tres noches de oírle llorar y pronto se acaba, que así lo recomienda no sé qué método del que algunos hablan haciendo ver que son padres bien documentados y con gran experiencia. Lo cierto es que a mí me parece un tanto drástico y prefiero mi propio laboratorio personal, interactuando día a día con la niña, a lo que otros hayan experimentado con cobayas.
Pienso que desde el momento en que fueron engendrados, un bebé ha pasado cada segundo de su vida en contacto con la madre y no conoce otra cosa. Cuando nace, viene a un medio totalmente desconocido, estando completamente desvalido y ya esperamos que se comporte como un adulto durmiendo completamente sólo, entre otras cosas.
Por el momento aún hace bastante buena temperatura por las noches y ella duerme en la mini-cuna a nuestro lado, porque mi mujer ha de levantarse constantemente para darle el pecho. Cuando llegue el invierno, ya veremos.
A veces nos hemos despertado sobresaltados porque de pronto ella ha vomitado en medio de la noche y casi se ahoga. Siendo así, da miedo dejarla sola en otra habitación. Quizá podríamos poner un emisor de radio en su habitación y un receptor en la nuestra, de hecho también nos lo han dejado, pero quizá nos relajaríamos algo más y parece que da mayor tranquilidad que esté en nuestra habitación. Incluso tenemos un amigo que tiene un emisor receptor de video nocturno. ¡Cuánta tecnología!. ¿Es necesario tanto?. ¿Somos así mejores padres?.
Quizá el problema real que lleva a aplicar estas medidas estriba en cómo la llegada de un bebé afecta a la vida en que antes llevaba cada uno de los padres y representa una manera de tratar de conseguir ese espacio personal perdido.
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