viernes, 24 de diciembre de 2010

030 Primera Ecografía

Ayer yo tenía un almuerzo en el trabajo. También teníamos la ecografía a las 11:50. Yo saldría antes para recogerla con tiempo e ir al hospital. Mi mujer se levantó con tranquilidad para ducharse cuando de pronto recibió una llamada telefónica. Le habían adelantado la hora de la ecografía. Enseguida me llamó por teléfono pero yo no lo llevaba encima. Llamó a la oficina pero no había nadie porque estábamos todos almorzando.
Los nervios empezaron a apoderarse de ella, así que tuvo que acercarse al trabajo. "Que nos han adelantado la hora". Apenas sin despedirme, recojo mis cosas y salgo como un rayo. "Feliz Navidad a todos". Cojo el coche y lo encañono hacia el hospital. Cuando llegamos a la consulta, después de buscarla por los pasillos y preguntar a varias personas, nos encontramos con una pareja que ella conoce. También van a ser padres.
Tras apenas tres minutos de espera, pasamos a la consulta. Entregamos los papeles y ella se tumba en una camilla. La enfermera le pide que se destape la barriga y le vierte una crema transparente, igual que si le estuviera poniendo ketchup a una hamburguesa. Pronto acude el médico, que parece alguien simpático y empieza a mover el ecógrafo por su abdomen. "Vamos a ver si hay uno o dos", digo yo tratando de animar un poco el ambiente. Resulta algo difícil identificar qué se ve en esas imágenes tan borrosas en blanco y negro. Como yo estoy a los pies de la camilla, lo voy viendo todo, pero a ella el monitor le queda de lado y no ve nada. "Bueno, nos conformamos con uno. Ahora te giro el monitor", le dice el médico. "Con que esté bien", dice ella.

"Vamos a ver si está entero", continúa diciendo el médico. Nos señala las manos, las piernas. Si él lo dice, nosotros lo creemos y lo vemos. ¡Ese renacuajo no para de moverse y dar saltos!. Me embarga una gran emoción. Resulta maravilloso ver esa pequeña forma de vida que está ahí, dentro de esa barriguita apenas perceptible. "Ahora vamos a oírle el corazón". Parece el sonido de una fábrica a pleno rendimiento. "Ahora te vuelvo a girar el monitor. Un momento que lo mida". Le grita unos datos a la enfermera. Y esa criatura sigue moviéndose y dando saltos. No me extraña, con tantos nervios y corriendo de buena mañana y tras tirarle encima esa crema tan fría, con lo calentito que estaba él ahí dentro.

"Bueno, sé que os pasaríais todo el día mirándolo, pero no puede ser. Está todo bien", dice el médico para indicarnos que el tiempo se ha acabado y debemos dejar la consulta. "Os imprimo unas fotos para que fardéis con la familia". Lo cierto es que como médico, no sé, pero como fotógrafo, deja bastante que desear.
Habremos estado unos cinco minutos. Salimos de la consulta y nos encontramos a otra pareja que ella también conoce. ¡Vaya, parece que nos vamos a juntar un montón!. "Podríamos ir a un médico privado dentro de unas semanas para saber algo más", acaba diciendo ella.
Según la medición del pliegue nucal, nos ha salido un riesgo bajo de Síndrome de Down, pero claro, todo depende de la exactitud de la medición del médico, y con tantas prisas, nunca se sabe. Seguro que un especialista privado nos da más detalles, nos deja verlo más tiempo, e incluso, si esperamos unas semanitas, nos puede decir si es chico o chica.

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